Hamlet

Supongo que todos conocemos al autor de esta obra teatral. O, al menos creemos conocerle. Shakespeare es, sin duda, un hombre dudoso a nuestro entendimiento, y no me refiero a sus  dudas, sino a las nuestras. Nunca se sabe lo que quiere decir porque no es lo que dice lo que importa, sino lo que connotan sus palabras. Y es que a pesar de la exquisita escritura, es todo lo que no dice lo interesante: no trata ningún tema a fondo, sino que dedica como mucho una página a comentar un asunto controversial o no muy tratado para dejarlo y pasar a otro, dándote su opinión clara siempre que quieras entenderla, y dejándote k.o. ante su simple propuesta, con la que, al menos en mi caso, me enzarzo en complejas cavilaciones sobre significados ocultos y sobre mis propios juicios que, en general, van bastante de la mano de las del genio inglés.

Todos conocemos el entramado de la historia: el principe de Dinamarca, que, muerto su padre y casado su tío, el nuevo rey ,con su madre, se le aparece el fantasma (traducido al castellano como la sombra) de su padre y le asegura que fue muerto por su hermano, y nuevo rey, a lo cual nuestro protagonista responde con la venganza, que se entremezcla con diferentes venganzas de otros personajes, y se funde con un nuevo drama en el que su amada, en vista de que Hamlet ya sólo vive para hacer realidad su desquite, fallece en una situación que deja mucho a la imaginación. Y, entramada la historia y en una escena fatal, se acaba con la vida de los integrantes de las dos familias importantes en la historia: todos mueren. El rey, la reina, Hamlet, Laertes, hermano de Ofelia y también su padre. Todo acaba con todo, de como empieza la historia no quedara nada al final.

La tragedia se lleva a cabo pasando por temas sumamente interesantes, que mencionaré brevemente, y que dotan a la obra de una intelectualidad nata, muy propia de Shakespeare y que, a veces camuflada con sutileza, a veces gritada a los cuatro vientos, nos presentan, especialmente a Hamlet, como un inconformista y un intelectual, como podríamos suponer fue el propio Shakespeare:

1.

“Beware of entrance to a quarrel; but being in Bear´t that the opposes may beware of thee. Give every man thy ear, but few the voice: take each man´s censure, but rescue the judgement”

Huye siempre de mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que tu contrario huya de ti. Presta el oído a todos y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión”

Unas sabias palabras que nos instan a escucharlo todo, a procesarlo y a, una vez encontrado el sentido, y sólo cuando sea necesario, hablar.

2.

“When the blod burns, how prodigal the soul lends the tongue vows”

“Cuando la sangre hierve, von cuanta prodigalidad presta el alma juramentos a la lengua”

No creo que este fragmento, escueto pero explícito, sea necesario de aclarar, ¿a quién no le ha ocurrido el decir cosas que no quieres decir, e incluso que no sientes cuando estás enfadado, o exaltado, o, apasionado,pero en definitiva inundado por una emoción potente?

3.

“King:  Now Hamlet, where´s polonius?

Hamlet:  At supper.

K:  At supper! Where?

H:  Not where he eats but where he is eaten: a certain convocation of politic worms are         e´en at him. Your worm is your only emperor for diet: we fat all creatures else to fat us, and we fat ourselves for maggots: your fat king and your lean beggar is but variable service, two dishes, but to one table: thats the end.

K:  Alas Alas!

H:  A man may fish with the worm that hath eat of a king, and eat of the fish that hath fed in that worm.

K:  What do you mean with this?

H:  Nothing but to show you how a king may go a progress through the guts of a beggar”

“Claudio (Rey): Y bien y Hamlet, ¿en dónde está Polonio?

HAMLET.-  Ha ido a cenar.

CLAUDIO.-  ¿A cenar? ¿Adónde?

HAMLET.-  No adónde coma, sino adónde es comido, entre una numerosa congregación de gusanos. El gusano es el Monarca supremo de todos los comedores. Nosotros engordamos a los demás animales para engordarnos, y engordamos para el gusanillo, que nos come después. El Rey gordo y el mendigo flaco son dos platos diferentes; pero se sirven a una misma mesa. En esto para todo.

CLAUDIO.-  ¡Ah!

HAMLET.-  Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido a un Rey, y comerse después el pez que se alimentó de aquel gusano.

CLAUDIO.-  ¿Y qué quieres decir con eso?

HAMLET.-  Nada más que manifestar, cómo un Rey puede pasar progresivamente a las tripas de un mendigo.”

Un fragmento que, viniendo de la nada y escondiéndose bajo la locura, acaso simulada pero siempre contenida, de Hamlet, plantea la diferencia entre clases. ¿Es mejor el rey que el mendigo? Tal vez, pero al final todos acabamos en el mismo sitio.

4.

“The hand of little employment, hath the daintier sense”

“La mano que menos trabaja tiene más delicado el tacto”

Nada puede expresar este hecho mejor que las palabras del autor, pero intentaré aclararlo por si, fuera de contexto, alguien no comprende del todo de que se está hablando: En esta escena, Hamlet y Horatio escuchan las conversaciones de dos sepultureros, y Hamlet reflexiona sobre el que ni se inmuten al ver un cadáver, con lo que llegan a la conclusión de que, al estar tanto en contacto con estos, los han deshumanizado, y ya no los tratan como a personas, sino como a meras cáscaras. De esto se concluye que aquél que no haya trabajado en este campo nunca, y así ocurrirá con cualquier ámbito, se impresionará al ver los cuerpos, pero el que ya lleve tiempo trabajando no dará importancia a aquello que ve todos los días.

5.

“But to know a man well, were to know himself”

“Para conocer bien a otro, es menester conocerse bien a si mismo”

Otra sentencia que no necesita de ninguna aclaración y que, por tanto, no haré.

6.

“Para vosotros podrá no serlo, porque no hay nada bueno ni malo, sino en fuerza de nuestra fantasía. Para mi es una verdadera cárcel”

Sigo sin comprender cómo, incluso traducido al castellano (las traducciones son, por la unicidad de cada lengua y del significado tanto de cada palabra como de la unión de estas, aproximadas pero sin la totalidad del significado original) Shakespeare puede y, en efecto consigue, expresar conceptos tan complejos de forma tan única y abacadabrante. Este es un fragmento que resume el concepto de que cada uno, en una situación símil, actuamos y sentimos de un modo completamente diferente al de otras personas. Así, lo que para unos es un suplicio, para otros es un paraíso, y es que, por lo general, las situaciones en las que nos encontramos, al igual que todo en la vida, y sin llegar a situaciones denigrantes  o que ignoren los derechos humanos, no son ni buenas ni malas, sólo lo son parcialmente, dependiendo de quién las mire y, como diría Ortega y Gasset y como afirma en este verso Shakespeare, de su circunstancia, ya sea temporal o vital.

Por supuesto, hay muchas otras frases que no he comentado (como el por todos sabido “ser o no ser, esa es la cuestión”), y se que hay muchos otros que habría que discutir para comprender la obra en su totalidad, pero estos son los que a mi, personalmente, más me han llamado la atención y han hecho que de vueltas en la cama cavilando sobre la certería de las flechas que Shakespeare nos manda con sus palabras.

En definitiva, creo, y supongo que ya lo habréis notado, que esta es una obra maestra de nuestro gran poeta, escritor e incluso me atrevería a decir filósofo William Shakespeare, que no deja de sorprenderme con cada nueva lectura, ya sea nueva para mi como obra, o en el sentido de releerla.

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