Rebelión en la Granja

Ni siquiera sé cómo empezar. Y no es una frase con la que enganchar ni nada por el estilo. No sé cómo empezar a hablar sobre esta obra. No hay palabras para describir lo INCREIBLE que es. Hacer una buena reseña sobre un libro tan enrevesadamente simple es, como mínimo, semi imposible.

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Rebelión en la granja es una novela, como todos sabemos, política basada en la segunda guerra Mundial (un aplauso para mi ingenio por favor). Pero es mucho más que eso. Yo leí esta obra por primera vez cuando tenía aproximadamente 13 años, y recuerdo que sabía perfectamente que era una analogía a una guerra, pero no me centré en el tema político o histórico porque, sencillamente no me interesaba. Aun así, me pareció una obra excepcional  que nos da una lección sobre “como pensar por nosotros mismos”, al mismo tiempo que nos enseña los problemas del conformismo humano y el analfabetismo. Así pues, es un libro que todos deberíamos leer de pequeños (y que entenderemos sin necesidad de adaptaciones,  dado que el lenguaje es simple y conciso).

Luego , tras unos años en la estantería, lo coges, lo olfateas un poco y piensas: “Cuanto tiempo que no leo este libro, recuerdo que me encantó”, y entonces lo abres y tu cabeza implosiona al descubrir todo lo que no vistes en ese momento. Y desde esa primera relectura, todos los años coges ese libro al menos una vez y lo relees, porque no es sólo una perfecta sátira del régimen Soviético durante la Segunda Guerra Mundial, es mucho, mucho más. Es un aviso de lo que pueden hacer con tu mente y es extrapolable a una infinidad de situaciones. Trasciende al contexto histórico y a la época en que se escribió. Esta obra es una auténtica GENIALIDAD.

Nada de lo que diga va a suponer una diferencia con las millones de reseñas que debe haber  (y que hay) sobre esta obra, pero es de los mejores libros que he leído (literalmente; si hubiera un ranking estaría, sin lugar a dudas, en el podio) y me gustaría hablar de él un poquito más en profundidad.

Así que hablemos sobre las infinitas metáforas que Orwell emplea para ilustrarnos sobre la revolución Rusa y todo el panorama histórico y político:

Hay que empezar viendo que cada animal representa a un tipo de personas: Los cerdos son los políticos (algunos asentirán al leer esa comparación, aunque eso es otro tema a discutir), y dentro de ellos tenemos a 3 personajes imprescindibles: Mayor (el cerdo que muere al principio de la novela y que les deja los preceptos del Animalismo) que representa a Lenin, Snowball, que es Trotsky y a Napoleón: Stalin; también tenemos a las ovejas, que serían la parte de la población mansa y analfabeta que sigue sin criterio alguno todos los preceptos del líder “nuestro Camarada Stalin...” quiero decir Napoleón (ups); las gallinas forman parte de los campesinos, al igual que las ovejas, un sector que comprendía al 85% de la población, con la diferencia de que ellas sí contradicen al jefe cuando las cosas se ponen feas (¡manifestación!); el Burro representa a los intelectuales, a los que sabían lo que estaba pasando pero no abrían la boca para no enfrentarse a las consecuencias, para poder vivir en “paz” (os gustan las relaciones nombre-realidad verdad? A mi también); los perros a los que cría Napoleón son la policía, más concretamente el KGB; el cuervo (y esto me ha costado una búsqueda en internet) es una referencia a la Iglesia, muy amiga del Zar Nicolás II de Rusia (Sr Jones) y que huye tras el derrocamiento de este; Y Frederik y Pílkinton serán Hitler el primero  y Churchill el segundo, pues Stalin se asocia con Alemania cuando el tratado con Inglaterra se suspende (O_0); por último los caballos me resultan sumamente interesantes, pues representan a las 3 clases sociales vigentes en la época (en todas las épocas en realidad): La clase alta, con Molie como abanderada, huye con tal de poder darse los lujos que se prohiben en el nuevo régimen, la clase media, al igual que Clover, se conforma, esperando a que las cosas cambien por sí mismas, y Boxer, como la clase obrera, trabaja hasta deslomarse por los ideales de su país (o su granja).

Y hasta ahí la carta de presentación de personajes, pero la historia es aún más impactante. No voy a entrar mucho en detalles porque podría elaborar una tesis sobre este libro que ocupara más que el propio libro (no digo que fuera buena, sólo que sería capaz de hacerla), pero cada pequeño detalle que ocurre en el libro es una referencia a algo que ocurrió en a realidad.

Durante las 120 páginas aproximadamente que componen la obra, se relata como el cerdo Mayor, el más anciano de la granja, convoca a todos los animales para  enseñarles los preceptos del animalismo, y hablarles de la revolución que sucederá en base a estos. Aquí se canta por primera vez la canción “Bestias de Inglaterra” (La Internacional), un grito de libertad y de revolución. Al día siguiente, los granjeros olvidan alimentar a los animales, que, ante tal hambruna, deciden desesperados hacerlo por su cuenta, a lo que los granjeros responden con un una violencia desmedida que los animales superan al defenderse, ganando así la “casual” batalla. Con esto, se proclama una nueva era en la granja Manor, que ahora se llamará Granja Animal, y en la que se implantan 7 preceptos fundamentales del animalismo:

Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es un amigo.
Ningún animal usará ropa.
Ningún animal dormirá en una cama.
Ningún animal beberá alcohol.
Ningún animal matará a otro animal.
Todos los animales son iguales.

A este suceso le sigue un periodo de paz en el que los animales son felices, pues los frutos de su trabajo son suyos; no trabajan para nadie más que para ellos mismos. Snowball plantea la idea de crear un molino que  dote de energía a la granja, con lo que los animales no tendrán que trabajar tanto, y tendrán luces y calefacción en las cuadras, pero esto no parece gustarle a Napoleón, quien, en un debate celebrado ante todos los animales de la granja, hace que los perros persigan a Snowball, quien huye para convertirse en un enemigo del pueblo animal y de quien no se sabe nada más aparte de rumores. Napoleón entonces se autoproclama el jefe de la granja, y, poco a poco, va cambiando todos los preceptos por otros con los que puede hacer y deshacer tanto como desee. El molino, con el que el nuevo líder estaba tan en contra, acaba por construirse, simbolizando unos ideales que . Así, poco a poco, los Cerdos acaban por incumplir todas las normas que un día se implantaron. Se hacen con un poder tal que, como se cuece una langosta en una olla, subiendo la temperatura poco a poco, acaban convirtiéndose en todo lo que abolieron, mientras todos los animales piensan que realmente están mucho mejor que antes de la rebelión. Los preceptos al final son totalmente contrarios a los iniciales, tanto que no tiene ningún sentido que los animales lo acepten todo.No voy a dar demasiadas pistas sobre la trama, pues estaría desvelando toda la historia (Spoilers no), pero he de deciros que los matices son lo mejor del libro. Pero no hablaré más, pues revelaría aspectos más específicos de la historia, y eso sería quitarle la gracia.

 Pero la guinda del pastel es un final… apoteósico. Un final tan abierto como cerrado. Es simplemente una obra maestra que siempre estará entre mis preferidas, porque no responde ni al tiempo ni al espacio: es válida universal y atemporalmente.

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Realmente, esta novela corta me ha ayudado en muchas etapas a pensar con claridad y a atreverme a decir lo que pienso, porque una de las infinitas cosas que nos enseña esta novela es que si no dices lo que piensas y luchas por tus ideales, las cosas acaban contigo. Yo era la típica persona que calla lo que piensa y que, después se arrepiente (sigo siéndolo, pero estamos trabajando en ello), y este libro, junto a un par más de los que ya hablaremos, me han ayudado a desprenderme de esa “timidez” y dejar salir mi opinión.

He de decir que George Orwell es, aunque lo habréis podido comprobar, uno de mis autores preferidos, y que este libro es la prueba viviente de que, al contrario de lo que mucha gente piensa, el número de páginas  de un libro no determina su valía (parece que les pongan un mínimo a los bestsellers).

Lo único que se me ocurre decir y que realmente describe la novela, no como todas las peroratas que os acabo de soltar es:

CHAPÓ.

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