El Desorden que Dejas

Carlos Montero nos presenta una obra en la que nada es lo que parece, en la que todos los personajes mienten, ocultan información y se saltan la ley para fines propios, hasta tal punto que roza la decadencia. La protagonista, una profesora sustituta, es contratada para suplir a Viruca, la antigua profesora que, como ella descubre unknownnada más llegar, se suicidó ahogándose en el lago. Agobiada por esta realidad y añadiéndole sus dudas matrimoniales, decide emplearse a fondo para salir adelante, darlo todo para que su matrimonio prospere y para darle a sus alumnos una buena educación. Pero el agobio se acrecienta cuando un alumno empieza a chantajearla con una historia de su pasado que amenaza con destruir su matrimonio. A partir de ese momento decide descubrir la verdad sobre todo lo que ocurre en ese pueblo cueste lo que cueste, y se ve sumida en un bucle de engaños que debe ir desenmarañando para ver la realidad.

 

No diré más, no quiero contaros toda la trama, así que empecemos con las conclusiones a las que he llegado:

Este es un libro que se lee muy muy rápido. Tiene una escritura sencilla y ágil, que, combinada con una historia dinámica y entretenida, la convierten en una lectura adictiva.

 

Los personajes, aunque no son una maravilla, están bien construidos.  Al cambiar de voz, se distingue quién habla sin necesidad de que nos lo aclaren, cosa que se agradece y que no todos los autores consiguen. Es muy importante que los protagonistas no se entremezclen hasta no saber quién habla.  Otra cosa que me gusta de la mayoría de personajes es que se les representa con un lado bueno y malo, con sus virtudes y sus defectos. Las personas no somos monocromo, y de eso se olvidan muchas veces, pero en esta obra están bien representadas esas dos facetas del ser humano; sin embargo, hay dos personajes a los que se pinta como el diablo mismo (especialmente a Tomás, ya lo veréis), y en estos no se vislumbra ni una pizca de luz.

Todos los personajes tienen un momento en el que piensas “que cabrón”, porque sí, lo piensas, incluso de nuestra protagonista (que gracias a Dios no es perfecta, ni muchísimo menos), y sin embargo no los odias por ello (al menos no a todos, porque yo le cogí un odio a Germán desde el momento en que aparece… y eso que es el que menos hace…).

Hablemos sobre Raquel: me gustan los protagonistas que no son perfectos, y esta, desde luego, no lo es. No es detective, no sabe de informática, no es un oráculo, no lee los pensamientos de la gente y, lo más interesante, piensa de forma muy subjetiva. Cada vez que ocurre algo lo interpreta como ella le parece, restándole importancia si es alguien en quien confía, y haciéndolo mucho más grande si la persona le parece sospechosa; cambia muchas veces de opinión, pues las ideas se le arremolinan en el cerebro y ella no sabe cuales son ciertas y cuales no, por lo que su mente, contrariada, da saltos de una certeza a otra; tiene momentos en los que quieres gritarle que abra los ojos, que se de cuenta de las cosas (porque son realmente obvias), pero lo entiendes porque tú en su situación tampoco te habrías dado cuenta; además, la mayoría de conclusiones acertadas a las que llega son por pura chiripa (también llega a otras conclusiones muy erróneas), porque ella cree que debe ser así. Sin embargo, aunque va por buen camino, al final no es ella la que desentraña el misterio (aquí me gustaría contar más cosas, pero os contaría el final completo, y no creo que os guste). Me gusta el personaje, creo que está bien hecho y, aunque no demasiado, sí que evoluciona a lo largo de la historia. Pasa de ser una chica que no se ve sin su marido, con angustia por la muerte de su madre, con miedo a todo, a una mujer fuerte que, aunque tiene sus inseguridades, sabe que puede hacer lo que quiera, y que no necesita a nadie a su lado.

 

Con los temas que trata yo tengo un dilema del que no me desprendo, y es que se habla de cosas muy escabrosas, y sin embargo no se profundiza, no se habla sobre ellas, simplemente las sobrevolamos, desde lejos, como si a penas importaran; y es que no afectan en nada a la trama. Si cambiásemos la palabra “cocaína” por “piruleta”no habría ninguna diferencia. A mi personalmente, me gusta que se profundice en estos temas, que se les de vueltas hasta verlos desde todos los ángulos posibles, que se desglosen pieza a pieza para luego recomponerlo y formarnos la idea total del asunto. Pero, como ya he dicho, esto no es lo que ocurre en este libro, y, sin embargo, me gusta que sea así, pues de no serlo, se trataría de un libro totalmente distinto. Es decir, una de las cosas que me han gustado del libro es lo ligero que es, lo fácil que es leerlo, y si el autor hubiera empezado a explayarse en estos temas, se habría convertido en un libro mucho más pesado. No digo que hubiera estado mal, al contrario, pero opino que este libro se caracteriza por su sencillez y está escrito para divertir, no para hacernos cavilar durante horas, y cumple su fin con creces.

No es un libro profundo, no os esperéis largas divagaciones ni hechos abrumadores, ni personajes profundos ni una trama excesivamente sorprendente. Es una obra hecha para leer algo ligero y disfrutar de cada página de manera relajada.

Así que si queréis veros inmersos en una novela divertida y con bastante acción, pero sin pensar demasiado, esta es la vuestra.

 

 

P.D: Como dato curioso, en la página 307 hay una errata en la que se le cambia el nombre a Mauro por Mario. Tal vez ahora lo hayan corregido, pero en mi edición, que es la segunda (marzo de 2016) sí que estaba.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s