El Principito

Todos hemos leído, o como mínimo odio hablar, de el Principito, un cuento infantil con personajes entrañables… ¿o no?

Este libro que sigue siendo considerado por mucha gente como un cuento para niños. Nada más lejos de la verdad; aunque sus ilustraciones, el estilo y el protagonista nos confundan, este libro está escrito para el lector adulto. Un niño no es capaz de comprender El Principito, no es capaz de ver la gran metáfora que representa, sólo captará la historia, que, sin moraleja, no tiene demasiado sentido.

También he conocido a gente que dice que este libro no es para tanto. Pues bien, se equivocan. Y lo digo rotundamente porque creo que a veces nos olvidamos de diferenciar entre lo que es bueno y lo que nos gusta: por ejemplo, la ópera es una maravilla y hay a mucha gente a la que no le gusta, mientras que existen programas de televisión (como Mujeres, Hombres y viceversa) que son malos, que no hay por donde cogerlos, y sin embargo le gustan a mucha gente. Y con esto no quiero decir que tengan mal gusto, sino que nuestros gustos y la calidad no tienen porqué ir de la mano, y eso no es malo, basta con aceptarlo. Pero volvamos al libro que nos ocupa: este libro es una genialidad porque consigue hacer una enorme metáfora en la que, con aspecto inocente y casi sin quererlo, critica todas las bases de la sociedad.unknown

Para entender realmente El Principito, debemos entender primero las metáforas de las que se compone:

Todo comienza con un hombre adulto hablándonos sobre cómo cuando era un niño, los adultos acaban con su imaginación, obligándole a centrarse en cosas prácticas. Entonces nuestro narrador conoce al Principito, un niño que dice venir de otro planeta y que presenta, sin duda, todas las características tan enternecedoramente irritantes propias de los niños. Porque sí, no vamos a mentirnos, los niños son monísimos, pero  también tienen un punto agobiante, en el caso de nuestro protagonista, el no cesar en hacer preguntas, no responder a ninguna, y exigir que las cosas se hagan cuando él quiere, no importa lo que los demás estén haciendo. Y sin embargo, estas cosas en el libro hacen que lo quieras más por su sinceridad y perseverancia. (Aunque yo me imagino aguantándolo y me da algo)

Y al fin nos cuentan algo sobre el planeta del principito, y nos dicen que es pequeño, que tiene cuatro volcanes, y que tiene que deshollinarlos todos los días para que no se le acumule polvo y halla algún desastre. Estos volcanes simbolizan las tareas diarias que, aunque no nos gusten, debemos hacer. Y algo parecido ocurre con los Baobabs. Los Baobabs son unos árboles que crecen en el planeta del principito (también en la tierra en los desiertos), son grandes y robustos, pero, como nos dice nuestro pequeño príncipe, empiezan siendo brotes tan pequeños como una flor cualquiera, y si no los quitas cuando salen, pronto serán tan grandes que no será posible quitarlos, además, se nos dice que si un planeta tiene más de dos o tres baobabs, puede explotar. ¿no es esta la alegoría perfecta para los problemas? Los problemas empiezan siendo pequeños, algo fácil de solucionar, y si no los resuelves pronto, crecen hasta ser tan grandes como montañas, y  en cuanto a la explosión, una persona con más de un problema grave (e incluso con uno diría yo), se ve saturada y puede llegar a explosionar metafóricamente.

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Después de esto, se nos habla de la rosa del principito, que simboliza tanto la vanidad y el orgullo, ya que la rosa utiliza su belleza para conseguir cuidados de personas ajenas a ella misma; como el amor, que necesita cuidados continuos y rigurosos para mantenerse, y el Principito en ese momento no estaba preparado para darlos.

Entonces es cuando nuestro protagonista se va de su planeta, visita pequeños asteroides que rodean su planeta. En el primero que visita encuentra a un rey, este personaje nos enseña que hay que pedirle a cada persona lo que puede dar, dado que no se puede controlar lo que no depende de nosotros (no puedes pedirle a un astro que rote más rápido), pero también que por mucho que tú digas que algo te obedece, eso no hace que sea cierto (si yo exijo a la luna que rote al rededor de la tierra y esta lo hace, no es porque yo se lo haya dicho), pero se puede aplicar a todas esas casualidades que “predecimos” y con las que en muchas ocasiones nos creemos especiales (yo en 5º de primaria dije en clase que al día siguiente llovería, llovió y me creí la reina del tiempo durante más de un mes, por mucho que nunca más acertara).

En el segundo asteroide vive un hombre vanidoso, que representa a esas personas que sólo viven para atraer la atención y la admiración de los demás, que, aunque al principio parece gracioso, acaba resultando tedioso y la visita resulta muy corta.

El tercer planeta contiene un bebedor que, para ser breves, representa a todas aquellas personas que no enfrentan sus problemas y se esconden tras el alcohol o cualquier otra adicción (no sólo drogas o alcohol, puede ser el trabajo mismo, o la comida, o otras muchas cosas).

Encontramos un hombre de negocios en la cuarta estrella; este hombre nos da lecciones sobre materialismo y la avaricia: se dedica a contar estrellas, pero no disfruta de ellas, sólo las cuenta una y otra vez, y usa esas estrellas para conseguir más estrellas. El Principito le dice entonces que él no es dueño de las estrellas porque no hace nada por ellas, no se benefician de él, ni él de ellas, así que no tiene sentido que se diga su dueño.

El penúltimo planeta es el más pequeño, y en él vive un farolero que debe encender y apagar su farola cada minuto, pues el planeta se ha hecho tan pequeño que eso es lo que tarda en pasar del día a la noche. Este personaje es un reflejo tanto de la rutina (él no desea hacer ese trabajo, y sin embargo lo hace sin cuestionarlo) como de la necesidad de cambio y de adecuarse a otros tiempos.

En el último asteroide conocemos a un geógrafo que quiere saberlo todo, pero sólo si puede leerlo en los libros. No conoce nada de su planeta, pues no tiene exploradores y él no se digna a explorar. Este anciano geógrafo representa a los ilustrados.

Después de visitar todos estos asteroides, se dirige a la Tierra, donde conoce otros personajes interesantes:

La Serpiente: Mucha gente afirma que representa los enigmas, y sin embargo yo creo que representa la muerte.images

El zorro: representa todas las relaciones afectivas, en este caso la amistad, pero también valdría para las relaciones de pareja. Cuando el zorro le dice “domestícame”, se refiere a hacerse amigo suyo, pues se necesita mucho tiempo y dedicación para acercarte a otra persona de una forma especial y duradera

El guardavía: en la metáfora del guardavía, los trenes representan la vida, y los pasajeros a las personas, y se nos dice que “sólo los niños aplastan la nariz contra las ventanillas”, es decir, que sólo los niños viven, los adultos se dejan llevar.

El comerciante: nos muestra como todos intentamos ahorrar tiempo, cuando lo que de verdad deberíamos hacer es disfrutar de ese tiempo.

El final vale la pena comentarlo, aunque no lo contaré, por si alguien quiere leerlo (aunque ya os he contado el libro entero casi…), he de decir que me parece muy acertado y que representa la muerte de la infancia.

En mi opinión, este es un libro muy bonito, que nos hace reflexionar sobre la vida y sobre nuestra personalidad, relacionándola al menos con uno de los personajes, y nos ayuda a ver nuestros errores y a querer mejorarlos. Así pues, es una lectura muy rápida y amena, y os la recomiendo mucho.

 

 

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2 comentarios en “El Principito”

  1. Este libro es para mí muy especial. Fue el primer libro que me regalaron, el primero que leí. Aunque yo tenía 6 años y no llegué a comprenderlo realmente (con las metáforas que mencionas por ejemplo) hasta reelerlo ya de un poco más grande. Además fue regalo de un tío que quiero mucho y que hace años que no veo porque se fue a vivir afuera.
    Siempre será uno de los libros que forman parte de mi vida.

    Saludos.

    Le gusta a 1 persona

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