La Iguana

Un hombre monstruoso. Un hombre nacido con una aspecto horrendo que, no sabemos bien si por propia naturaleza abominable, que no se limita únicamente a sus facciones, o por las constantes burlas de la sociedad, acaba por convertir su interior en algo peor que su físico.Iguana

No sé bien cómo expresar mis sentimientos de amor-odio hacia este libro. Es, por una parte, una obra magníficamente escrita (como todas las del autor), y, por otra, una auténtica abominación.

Tenemos un personaje, como ya he dicho, deforme, a quien la sociedad rechaza y humilla constantemente, llamándole “hijo del Averno” y poniéndole como sobrenombre, “La Iguana” por su parecido con este reptil; aunque nunca sabremos a ciencia cierta si estaos escarnios a los que lo someten son debidos a  su físico o a esa bestialidad que emana, pues a ratos el protagonista se queja de cómo le han tratado, dando a entender que la sociedad le ha ahecho acabar en ese estado, y a otros asegura que él ya nació así. En cualquier caso, el protagonista se vuelve o permanece brutal, cruel, inhumano, sí, inhumano es la palabra. Se aísla del mundo en un peñasco desierto y allí vive, regodeándose en su infelicidad y rogando un esclavo para que trabaje por él, aunque yo opino que más que un obrero, lo que desea es a alguien que no se burle de él, haciéndole compañía. Ni siquiera necesita que sea amable, sólo que no lo agravie. Así, y tras un incidente en el que atraca un barco en su isla y acaban dándole latigazos, La Iguana da un giro esperado y decide que él es el rey de la isla, y que en su territorio prevalece su ley, y la de ningún otro. Así mismo, esta nueva mentalidad la extrapola al cumplimiento de sus deseos y necesidades, es decir, que si quiere o necesita algo, ya no esperará a que llegue la hora, sino que lo tomará sin más.

Si antes de este punto pensabais que La Iguana era malo, a partir de aquí se vuelve, ahora sí, un monstruo con todas las letras. No voy a contar la historia porque ir descubriendo lo que ocurre produce un cierto placer entremezclado (especialmente para lectores sensibles) con un dolor profundo y una sensación de asco e impotencia que llega hasta lo más profundo de tu ser. Y aun así, pese a que se cometen actos espeluznantes, no puedes dejar de leer.

Es un libro impresionante, muy muy duro a mi entender, especialmente desde que descubres que está basado en una historia real. Cuando hice este hallazgo tuve que dejar el libro. Ya había llorado y tirado el libro varias veces contra la superficie de la mesa (para, transcurridos unos segundos recogerlo y, sintiéndome ligeramente abochornada, buscar la página por la que me había quedado), pero en el momento descubres que realmente eso pasó, que ocurrió de verdad, es… indescriptible. Es horrible. Es abominable. No hay palabras para expresar lo que ese hombre hizo. Y, sin embargo (y para más confusión), Figueroa escribe de tal forma que hace que empatices ligeramente con él. Lo he pasado mal leyendo, de verdad que sí, pero también es una lectura que te hace reflexionar y que no puedes dejar a medias.

Por último, me gustaría comentar (y esto contiene algunos ***spoilers***, aunque nada significativo) que los prisioneros que atrapa me han intrigado mucho, especialmente la niña Carmen, quien me parece un personaje sumamente complicado y al que no comprendo del todo, 0, tal vez, no comprenda para nada. ¿Cómo una mujer que ha estado persiguiendo su individualidad y su libertad, cambia para desear que la encierren en una cueva, que la aten, que la dominen, que la violen…? No puedo comprenderlo, no entra en mi cabeza como eso puede suceder; y no estoy hablando de preferencias a la hora de practicar el sexo, que eso cada uno sabrá lo que hace, sino de sentirse por completo dueño de alguien, de desear que te den palizas, de sentirte completamente prisionero de un amo cruel y sádico. Y que te guste. No sé si eso es, como ella dice, un descubrimiento de su verdadera personalidad, o si es simplemente una paranoia surgida del encierro y la violencia a la que se ve sometida. Si alguno tiene una opinión sobre esto, me encantará leerla.

Si hay que sacarle un pero al libro, o más bien, un apunte para el autor, es que tener la visión de los esclavos habría sido muy interesante, pues ante los mismos hechos, reaccionan (como es lógico) de una forma completamente distinta, y profundizar en este hecho habría sido, desde luego,  cautivador.

En definitiva, el libro es magnífico en estilo, y el autor (Alberto Vázquez-Figueroa) es un auténtico maestro de los cambios de voz, tiempo y escenario, para lo cual no hace uso de avisos, sino que empleando las palabras justas y apropiadas, crea una transición repentina pero no abrupta, en la que el lector es plenamente consciente de esa alteración y de sus nuevas características.

¿Lo recomiendo? Sin duda. Pero tened cuidado porque, como ya he dicho, hay escenas crueles y muy muy violentas y, si eres como yo, vas a pasarlo mal, pero no podrás dejar de leer.

P.D.: Hay una película basada también en este hombre (La Iguana Oberlus).


FICHA TÉCNICA

TÍTULO: La Iguana

AUTOR: Alberto Vázquez-Figueroa

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